
El 28 de mayo de 2026, hora local, el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, asistió a la reunión del Grupo de Amigos de la Gobernanza Global en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. Representantes de más de 60 países, incluidos los ministros de Relaciones Exteriores de Pakistán, Turkmenistán, Kirguistán, Cuba y Zimbabue, asistieron al evento. La vice secretaria general de la ONU, Amina J. Mohammed, ofreció una sesión informativa.
En su discurso principal, Wang Yi afirmó que, ante la actual situación internacional sumamente cambiante y turbulenta, los países claman por la equidad y la justicia, anhelan la solidaridad y la cooperación, y aspiran a la paz y la estabilidad. En este contexto, en septiembre del año pasado, el presidente Xi Jinping presentó solemnemente la Iniciativa para la Gobernanza Global (IGG), subrayando cinco conceptos fundamentales: igualdad soberana, estado de derecho internacional, multilateralismo, enfoque centrado en el pueblo y acciones reales. En menos de un año, la iniciativa ha recibido el apoyo y la respuesta de casi 160 países y organizaciones internacionales. El Grupo de Amigos de la Gobernanza Global ha echado raíces sucesivamente en Nueva York, Ginebra y Viena, con una membresía de más de 60 países. A tenor del espíritu de igualdad y respeto, los miembros han realizado amplias discusiones y han alcanzado consensos sobre cinco temas: trabajar por una mayor democracia en las relaciones internacionales, defender los propósitos y principios de la Carta de la ONU, salvaguardar el estatus central de la ONU, reducir gradualmente la brecha Norte-Sur y centrarse en resolver los problemas reales.
Wang Yi enfatizó que reformar y mejorar la gobernanza global es una misión histórica para esta generación. Tal tarea exige una firme convicción y esfuerzos incansables. China propone los siguientes nueve aspectos para la reforma:
Primero, promover la reforma y aumentar la eficiencia de la ONU. Hay que dejar claro que el objetivo de la reforma es fortalecer a la ONU en vez de debilitarla. La reforma debería ser dirigida por los Estados miembros y realizarse de forma justa, inclusiva y transparente. Es necesario instar a los Estados miembros a cumplir con sus obligaciones financieras, y fortalecer la gestión presupuestaria y la rendición de cuentas fiscal. Se debería apoyar a la Secretaría para que simplifique sus operaciones y reduzca su carga administrativa, realce una cultura de eficiencia y mejore eficazmente su capacidad de respuesta, servicio y entrega.
Segundo, mejorar la autoridad y la eficacia del Consejo de Seguridad. Hay que aumentar el derecho a la voz de los países en desarrollo y de los numerosos países pequeños y medianos y abordar con prioridad la injusticia histórica que enfrenta África. Es menester mejorar el Reglamento del Consejo de Seguridad, abogar por consultas igualitarias y evitar imponer propuestas o iniciativas controvertidas. Los cinco miembros permanentes deberían intensificar la comunicación y la coordinación en las propuestas más importantes, buscar el máximo nivel de consenso y reducir el antagonismo y la confrontación. Es necesario oponerse a las acciones y las sanciones unilaterales que eludan al Consejo de Seguridad.
Tercero, hacer que las operaciones de mantenimiento de la paz se adapten a los tiempos. Hay que defender y mejorar los tres principios del mantenimiento de la paz. Las operaciones de mantenimiento de la paz deberían contar con un mandato y una capacidad de actuación más sólidos. Hace falta mejorar la capacidad de estas operaciones para construir y mantener la paz al tiempo que se garantiza la seguridad del personal de mantenimiento de la paz. También es necesario apoyar a la ONU en el fortalecimiento de la coordinación con organizaciones regionales como la Unión Africana (UA) y la Liga de los Estados Árabes (Liga Árabe), a fin de conformar una fuerza cohesiva para la mediación en las cuestiones candentes regionales.
Cuarto, aglutinar el consenso internacional para un desarrollo más rápido. Hay que impulsar la vuelta del tema del desarrollo al centro de la agenda de la ONU y planificar con antelación la agenda de desarrollo posterior a 2030. A los países desarrollados les incumbe cumplir sus compromisos en materia de financiación para el desarrollo. Es imperativo apegarse al principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas (CBDR, por sus siglas en inglés) y promover la construcción de un sistema de gobernanza climática global caracterizada por la equidad, la racionalidad y la cooperación de ganancias compartidas. Se debería liderar la nueva ronda de revolución científico-tecnológica y transformaciones industriales, de modo que los frutos del desarrollo innovador beneficien verdaderamente a todo el mundo.
Quinto, revisar la dirección de la gobernanza internacional de los derechos humanos. Hay que abandonar la práctica unilateral de anteponer los derechos humanos a la soberanía, y dejar claro que corresponde al pueblo de cada país evaluar y mejorar la situación de los derechos humanos en su propio país. Es importante abogar por los principios de equidad, objetividad, no selectividad y no politización, llevar a cabo un diálogo y una cooperación constructivos sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo, oponerse a los intentos de politizar, instrumentalizar y armamentizar los derechos humanos, y construir conjuntamente un sistema de la gobernanza global de los derechos humanos que sea justo, razonable e inclusivo.
Sexto, profundizar la reforma del sistema económico y financiero. Hay que impulsar con celeridad el examen de la participación accionaria del Banco Mundial (BM) y lograr cuanto antes un ajuste significativo de la proporción de las cuotas del Fondo Monetario Internacional (FMI). Es necesario restablecer el funcionamiento normal del mecanismo de solución de diferencias y actualizar las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para reflejar los tiempos cambiantes. Hace falta defender decididamente el estatus fundamental como la nación más favorecida y respetar los diferentes sistemas económicos y etapas de desarrollo de los miembros. Hay que promover a la ONU a reforzar el diálogo con instituciones financieras emergentes como el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII).
Séptimo, establecer reglas para la gestión de la inteligencia artificial (IA). Hay que adherirse al enfoque centrado en el pueblo y al principio de la IA para el bien, apoyar a la ONU para que desempeñe su papel como canal principal, prevenir la ampliación de la brecha digital y establecer límites para las aplicaciones militares y la gobernanza de la IA. China ha propuesto la creación de la Organización Mundial de Cooperación en IA (WAICO, por sus siglas en inglés) y ha presentado e implementado el Plan de Acción para el Desarrollo de Capacidades de IA para el Bien y para Todos. En julio de este año, China organizará la Conferencia Mundial de IA (WAIC, por sus siglas en inglés) y la Reunión de Alto Nivel sobre la Gobernanza Global de la IA en Shanghái.
Octavo, fortalecer la gobernanza en nuevos campos como el ciberespacio y el espacio ultraterrestre. Hay que defender los cuatro principios de respetar la soberanía cibernética, salvaguardar la paz y la seguridad, fomentar la apertura y la cooperación y construir un buen orden, y apoyar a la ONU en la promoción de la gobernanza global del ciberespacio y de la esfera digital. Es menester persistir en el uso pacífico del espacio exterior, rechazar la carrera armamentista y la armamentización del espacio sideral y salvaguardar los derechos e intereses comunes de todos los países en materia de uso pacífico del espacio ultraterrestre.
Noveno, fomentar los intercambios entre civilizaciones para una mayor inclusión y aprendizaje mutuo. Hay que ampliar activamente la red global de socios para el diálogo entre civilizaciones y extraer la sabiduría para resolver los problemas globales mediante el diálogo entre civilizaciones, con el fin de construir una plataforma de comunicación y diálogo que trascienda los juegos geopolíticos, la confrontación entre bloques y los prejuicios ideológicos.
Wang Yi afirmó que el Grupo de Amigos de la Gobernanza Global es un factor estabilizador y una fuerza justa en este mundo turbulento, y que es necesario hacer buen uso y robustecer este mecanismo. China seguirá enarbolando la bandera del multilateralismo e impulsando la gobernanza global a partir de su experiencia en esta materia. Este otoño, China organizará el Foro de Gobernanza Global de Xiong’an. Wang Yi expresó su esperanza de que, en la Nueva Área de Xiong’an, esta “ciudad del futuro”, todas las partes trabajen conjuntamente para elaborar planes de reforma y mejora de la gobernanza global y construir conjuntamente la comunidad de futuro compartido de la humanidad.
Los representantes de diversos países presentes en la reunión hicieron uso de la palabra con entusiasmo. Elogiaron y respaldaron en gran medida la IGG y opinaron que dicha iniciativa es coherente con los propósitos y principios de la Carta de la ONU y tiene como objetivo defender y practicar el multilateralismo y fortalecer el papel central de la ONU en los asuntos internacionales. Afirmaron que los nueve aspectos propuestos por China están en consonancia con los objetivos de la Iniciativa ONU80. Asimismo, expresaron su esperanza de realizar discusiones profundas en torno a los nueve aspectos para la reforma en el marco del Grupo de Amigos de la Gobernanza Global, con miras a aglutinar consensos más amplios, formar medidas viables, reforzar la solidaridad y la cooperación y promover conjuntamente la construcción de un sistema de gobernanza global más justo y razonable.
En la reunión también se emitió un comunicado conjunto de la reunión del Grupo de Amigos de la Gobernanza Global.
Durante su estancia en Nueva York, Wang Yi también se reunió por separado con los ministros de Relaciones Exteriores de Kirguistán, Tailandia, Colombia, Argentina, la República Checa, Azerbaiyán, Costa Rica, Serbia, Camboya, Trinidad y Tobago, Turkmenistán, Cuba, Portugal, Pakistán, Uruguay y Panamá, y realizó discusiones con personalidades de los círculos estratégicos y empresariales de Estados Unidos.

